martes, 8 de junio de 2010

Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre

Estas proféticas palabras que simbolizan la fuerza del matrimonio han derivado en otras más acordes a la crisis económica que estamos viviendo, y más en concreto al boom inmobiliario y la posterior crisis hipotecarias.

Lo que la hipoteca ha unido, que no lo separe el hombre. Mt 19,3-6

Y es que la unión provocada por este contrato económico con una entidad bancaria parece tener más fuerza en nuestros días que la propia unión en el seno de una iglesia.

Comento esto a raíz de varios casos que he conocido en los que una joven pareja que decide separarse por diferencias personales, tienen que postergar la decisión debido a la carga hipotecaria que ambos soportan.

En un primer momento podría parecer que el problema es el piso, pero en realidad es la hipoteca la que impone la carga, ya que a día de hoy es imposible deshacernos, es decir, vender, una vivienda tratando de recuperar el dinero que aún debemos al banco.

Parte de la culpa es por supuesto de bancos y cajas que abrieron sus brazos a tanta solicitud de préstamos como fue posible, sin tener en cuenta las consecuencias. Pero no quiero dejar de lado nuestra parte de culpa al no considerar correctamente la carga que implica una hipoteca.

PD: Tal vez la hipoteca sea una estrategia de la iglesia para mantener unida a la pareja ... y a fé que lo está consiguiendo.

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